Apio: compra y conservación

Ala hora de adquirirlo, lo ideal es el apio fresco, sin recortar y de cultivo biológico. Es importante asimismo sopesarlo como un melón para conseguir ejemplar denso y firme.
Preferiremos el apio que tenga un bonito e intenso color verde, ya que de esta manera será más aromático y rico en vitamina C y ácido fólico. Sin embargo, los tallos de apio para tomar en crudo deben elegirse cortos, de color amarillo pálido, firmes y carnosos.
Para saber si un apio está fresco es necesario cortar un poco su tronco, que debe estar tierno y húmedo.
El apio debe consumirse poco después de haberlo adquirido, ya que se estropea con facilidad. Por eso es preferible no comprar más de la cuenta.
La mejor manera de conservarlo es en la nevera, envuelto en un paño húmedo, ya que de este modo no se seca ni perfuma a los demás alimentos. También puede guardarse en bolsitas de plástico con microporos durante no más de una semana.
El apio puede congelarse después de haberlo lavado y cortado en trocitos, escaldándolo previamente en agua durante cinco minutos. Otra solución es triturarlo y repartirlo en recipientes herméticos para usarlo en sofritos.
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